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jueves, 26 de noviembre de 2009

Laguna Verde en San Pedro de los Pinos

Plantar un árbol, escribir un libro, tener un hijo... Son el tipo de hazañas que todo ser humano debe realizar para poder decir que ha dejado su huella en el mundo. (Cualquier tipo de huella, sea una profunda y perdurable o apenas un bosquejo en la arena).

Das Kompater, mundano, como es... escribió su tesis (mayormente bajo el binomio copy-paste), secó un bonsái de apenas 15 años de edad y se empecina en comprar un perro...

Probablemente su huella en el mundo sea ligera, sin embargo, valora y aprecia las hazañas de quienes se resisten a ser atrapados por la vida ligera y convencional. Por eso, recientemente, bajo la tutela y apoyo de su padre, se comprometió en la adquisición de un departamento...

Por obvias razones, los vecinos se opusieron con mantas, manifestaciones y protestas diarias. Tanto o más enérgicas que las realizadas cuando se construyó Laguna Verde en Veracruz.

Al igual que entonces, las protestas sirvieron para dos cosas: Nada y lo mismo.

Para Das Kompater, las primeras semanas fue como si el "Día de Reyes" se replicara durante 1 mes... abrir cajas, desempacar muebles, romper envolturas.

Poco después vinieron las contradicciones: Hacer la lista de "indispensables" e ignorarla... comerse las palabras anteriores y aceptar la ayuda que Das Kompater dijo que no aceptaría... Renegar del orden y ordenarlo todo... aún así, Das Kompater se puso las pilas, hizo su primera visita al departamento de "Jarcería" donde compró Jergas (con "J") cubetas, detergentes y aromatizantes.

Luego llegaron los utensilios de cocina, las especias y el gusto por cocinar (en realidad es de comer bien... pero el salario sólo alcanza para comprar los ingredientes y viandas y para ahorrarse las propinas, impuestos y ganancias de los restaurantes, lo mejor es cocinar uno mismo.

La voz se corrió y con ella llegó el "Opening" que fue compartir la dicha de tener (como dirían los españoles) un piso.

Como todo depa de soltero, el "refri" (refrigerador-nevera-frigorífico) cuenta con más cervezas que comida.

Pero como Das Kompater es de gustos refinados, en su primera visita al Walmart compró apenas 30 Cervezas extranjeras (Guiness en su mayoría).

Y en apenas su segunda visita al Costco, una caja de vino tinto para hacer "calimochos" (Vino tinto + Soda de Cola).

Poco a poco, Das Kompater se fue adaptando a su nueva vida y los vecinos a su “poco deseable” compañía.




martes, 9 de septiembre de 2008

Ups & Downs


Hace algunos días (un mes para ser preciso) Das Kompater festejó su cumpleaños.

Cual celebridad que no es… recibió felicitaciones, llamadas, correos, abrazos, bechos, apapachos, reclamos, mentadas de madre, aplausos y dedicatorias extraordinarias.

No importa si fue con una noche de Jazz en el Zinco Jazz Club, una invitación a cenar en Casa Lamm o comer manjares turcos en el Casbah... dos cosas son seguras: durante los festejos hubo buena comida, buena música y mejor compañía.

Desayuno en "El Cardenal", comida en "El Tajín" tarde-noche de billar en el "Malafama" Jazz en el Zinco Jazz Club... ¿qué más se puede pedir?

Por desgracia, esta vez la calma precedió la tormenta. La siguiente semanas después de su onomástico, Das Kompater extravió su Tréo… y el pato le tiró a las escopetas… porque siendo como es… un miembro activo del equipo de Seguridá (con ese tonito) el extraviar un valioso aparatejo como su Treo sin duda fue como machetazo a caballo de espadas…

Para acabarla de amolar.. Das Kompater se vio contagiado por uno de los más comunes y mutantes de los virases: La influeza… mejor conocido como la gripe… y si bien no fue gripe aviar… si fue gripe extranjera contagiada por un gringo loco que vino desde tierras lejanas para hacer trabajar a Das Kompater cual esclavo (en épocas de la esclavitud, claro está). Luego siguieron las constantes pinchaduras de llantas en su amada Dora y para colmo de males… la continua postergación (¿si existe tal palabra?) de compromisos con la famosa KGB.

De aquellos momentos, hace un mes… Das Kompater se queda con haber sido sinceramente recordado desde lejanas tierras como Cd Satélite, la Nva Santa María, San Cristóbal de las Casas, Memphis, Francia o la Agrícola Oriental. Haber recorrido un museo en compañía de Der Papa V.

A pesar de la tormenta, quién se puede quejar de sus circunstancias si tiene la dicha de tener seres tan hermosos a su alrededor. Quizás no estén todos. Pero aún quien quisiera olvidarle, recuerdan a Das Kompater explotar en una carcajada sincera, en una broma sin chiste o una nieve de “higo con tequila” y “coco con ginebra” en la fecha de su cumpleaños.

Cada año tiene sus Ups & Downs y como el chocolate amargo, la vida requiere de un sabor sobrio que haga resaltar los chispazos de dulzura que dan las alegrías.

lunes, 4 de agosto de 2008

El periodismo como estilo de vida...


Hace algunos días KGB festejó su cumpleaños. Como todo evento de socialité el ambiente fue agradable, lleno de carcajadas, sorpresas, accidentes y delicias gourmet.

Das Kompater disfrutó enormemente convivir de nuevo con periodistas que ejercen su profesión.

Siguiendo el argot, diremos que durante la velada, hubo varias notas, pero la bitácora de Das Kompater prefiere la crónica sobre la noticia...

A eso de las 18:30 horas, Das Kompater y KGB se citaron en un famoso Vips (cadena de restaurantes) para avanzar en la preproducción de un video. Sin embargo, los hábitos alimenticios y exceso de trabajo de oficina, hizo que Das Kompater olvidara la hora de la comida.

Por obvias razones, Das Kompater moría de hambre, así que ordenó, mientras KGB llegaba, una sopa de tortilla, o azteca (caldo de pollo, tiras de tortilla frita, aguacate, chicharrón, queso fresco, queso Oaxaca, crema y un toque de chile pasilla).

De plato fuerte, un Sirloin Steak a la pimienta, vegetales cocidos y papas a la francesa. Para completar su dieta alta en carbohidratos acompañó sus alimentos con una naranjada preparada con agua mineral, jarabe y poco hielo.

No obstante, Das Kompater debía reservar un espacio para el menú de las Pizzabrosas, donde la pequeña KGB decidió festejar su cumpleaños a las 19hrs, así que debió engullir tan rápido como pudo, el sirloin seco y los vegetales batidos.

Sin más contratiempos que el de no poder saborear su comida, Das Kompater acabó con los platillos en un santi-amén pagó la cuenta y aún con restos de res en los dientes subió a un taxi junto a KGB para darse, ahora si, un festín.

En las Pizzabrosas ya los esperaban Der Ausländer y C-si Semiotique armados con una cerveza y una copa de vino.

Das Kompater sucumbió ante los encantos de una "Victoria" helada y con poco apetito (raro en él) apenas tomó dos rebanadas grandes de pizza.

La conversación sin duda fue entretenida, divertida y para variar: enriquecedora.

Con un dejo de desilusión KGB vio disminuir la pizza mientras el tiempo pasaba sin que apareciera el resto de sus invitados.

C-si Semiotique cumplió su augurio de permanecer hasta las 9 y de que mientras ella estuviera ahí no llovería.

La falta de quórum, el inicio de la lluvia y las ganas de caminar hizo que KGB, Der Ausländer y Das Kompater se encaminaran al "Travesares" un curioso restaurante donde no hay una silla igual a otra, el ambiente es ligero y el menú es gourmet.

Poco antes de hacer el cambio de sedes, KGB llamó a sus compañeros de trabajo y aunque sabía que podría estar en altavoz les urgió a demostrar su amistad y no ser: "una bola de ojetes".

Del otro lado de la línea, se hizo un silencio incómodo tanto por los merecedores del adjetivo como del resto de los presentes. Y en todos ellos la imagen tierna y linda de la pequeña KGB... desapareció.

No obstante, nadie interpretó la frase como un verdadero insulto. Más bien como una fraternal llamada de atención, para avisarles del cambio de sede.

Con eso en mente, los periodistas salieron del rotativo en pos de un automóvil de servicio público (taxi) y de encontrar a la pequeña KGB en el Travesares, aunque en sus vivas mentes y amplios estómagos vacíos la pizza seguía en el ambiente.

En el Travesares, Das Kompater ya se encontraba disfrutando su: Express doble cortado, (a diferencia de "Santos" personaje al que, según KGB, se parece Das Kompater) cuando apareció la marabunta de periodistas y luego... llegó Josef.

La primera ronda de cervezas sólo sirvió para abrir el apetito y alegrar más la "entrega-recepción" de regalos; que incluyó un par de películas y una fotografía poco favorecedora de KGB envueltas con un pliego de periódico (específicamente una nota que a KGB le interesaba) El moño tampoco fue casualidad, pues se trató de una pulsera de tela finamente arreglada.

A pesar del buen ambiente las pizzas reclamaban su preponderancia y los periodistas dieron voz al reclamo.

Así que, una vez pagada la cuenta los 16 comensales emprendieron el camino de vuelta a las Pizzabrosas. Sin embargo, la hora, el exceso de hambre y escasez de ingredientes para las pizzas jugó en contra y la peregrinación siguió su errático camino al sur.

Una de las sugerencias fue detenerse en una mezcalería, pero el efecto chillón que produce en nuestro amigo le hizo oponerse rotundamente. Aún así parecía ser la mejor opción.

A los pocos pasos de las Pizzabrosas, encontraron un bar abierto, con mesas y sillones chaparros, luces tenues y música tranquila. El ambiente parecía ser una invitación.

Das Kompater entró para resolver 3 preguntas básicas. Se acercó a la barra y preguntó: ¿Tienes algo de cenar? ¿A qué hora cierran? y... ¿Tienes espacio para 16 personas?

Las respuestas fueron: 1.- pizzettas, 2.-A la 1 de la mañana y... 3.-¡No mames! déjame ver...

Con buen ánimo el barman le dijo a la mesera y la mesera al dueño-capitán. Apenas 15 minutos después ya todos se encontraban sentados y vino la foto del recuerdo. Obviamente debía sacarse antes de que todos estuvieran borrosos...

El menú fue sencillo: todas las pizzettas que había y todas las órdenes de papas que tenían.

De inmediato comenzaron las bromas, los chistes y los traumas por estar saturados de noticias como el News Devine o la operación Jaque para el rescate de Ingrid Betancourt.

Para todos fue una sorpresa el pastel, con todo y velita. El plato decorado con el nombre de la cumpleañera en chocolate mereció varias fotos.

Pero la linda KGB, al escuchar un comentario hilarante, sacó de lo más profundo de su subconciente la ¡Britney señal! Frente a varias cámaras fotográficas (1 x periodista = 14)

Como acto reflejo, sus índices presionaron el obturador de cada cámara y los flashes hicieron por un momento, que la penumbra del bar desapareciera.

En ese momento de luz, Das Kompater entendió: el periodismo no es una profesión, es un estilo de vida...

Para aquellos con curiosidad sobre el antro al que KGB y su marabunta de periodistas invadió, el lugar se llama ECO, antes conocido como el Bar de Fly... dicho sea de paso, se preocupan por el medio ambiente... así lo demuestran con sus lámparas (hechas de materiales reciclados o alternativos) (ej. un candelabro hecho con 500 plumas Bic).