viernes, 20 de junio de 2008

Jerry… no es un ratón

Quien escuche el nombre de “Jerry” y lo asocie con dibujos animados invariablemente pensará en un pequeño roedor que siempre se las arregla para hacer quedar mal al gato “Tom”.

Sin embargo, para efectos de este relato, debemos aclarar que Jerry no es un ratón. La historia que está a punto de contarnos la famosísima KGB, una excelente periodista aunque reniegue de serlo, encuentra similitudes con los personajes de la caricatura.

Antes de contarles la razón principal por la que por primera vez escribe algo KGB para un blog, no está de más un poco de preámbulo, tal vez así compartirán con esta improvisada autora parte de las sensaciones que provocó el suceso principal de la historia.

Hay mucha gente que disfruta de la compañía de una mascota, generalmente son perros, gatos, peces, ya dentro de algo más complejo roedores, serpientes, arañas y en cantidad de seres vivos que generalmente se encierran en una hermosa y práctica caja de plástico o cristal. Ya dentro de las excentricidades he leído casos y escuchado experiencias de personas que cuidan y adoran a changos, caballos y hasta osos, dentro de espacios poco aptos pero adaptables.

Cuando KGB salió del jardín de niños, sus padres consentidores como cualquiera con una sola hija le regalaron cinco pollitos y un pato. A esa parbulita le llamó la atención ese pequeño palmípedo diferente al resto de las pequeñas bolas amarillas que piaban, incluso el sonido era diferente, algo en ella cambió cuando descubrió en esa ave a su amigo de la infancia, Jerry le llamó.

Ya no lo recuerda pero sospecha que eligió ese nombre porque uno de sus personajes favoritos de las caricaturas de antaño era ese astuto ratón que se escondía de Tom y le daba una dolorosa lección todas las mañanas de sábado en canal 5.

La convivencia que tuvo con ese pato fue extraordinaria, tal vez era sólo la impresión de una niña de 5 años, pero realmente ella consideraba poco común que un pato le siguiera de un lado para otro, que le hiciera compañía al leer, ver la tele y hasta para
dormir. Algo que aún recuerda con melancolía y mucho cariño es que Jerry aprendió a jugar a la pelota, la aventaba con el pico de regreso a su ama.

Con el tiempo el pato creció y con ello la amistad entre niña y ave, sin embargo un accidente provocó que el pobre pato muriera.

Desde entonces KGB recuerda con cariño y tristeza aquel episodio, sin embargo, en lugar de cerrarse ante tal tragedia convivió con varios caninos, entre ellos su adorada y también fallecida Shaolin, una hermosa golden retriever.

Hace algunos meses al sobrinito de KGB llegó a la casa con la misma ilusión infantil con la que su ahora tía disfrutaba meter mascotas y animalitos raros a la casa con la
esperanza de que su madre no gritara muy fuerte esa negativa que con el tiempo se convertía en resignación para alojar a otro espécimen más.

El sobrino llegó con un patito, sus plumas eran diferentes, muy suaves y con un peculiar aroma a campo. KGB no pudo evitar recordar los días más felices de su infancia al lado de un animal parecido y cayó rendida ante sus tiernos ojos.

A partir de ese momento KGB adoptó a un ave que ya no tenía cabida en un departamento de tres recámaras, dos baños y una sala comedor bastante reducida a comparación del lugar donde creció y del cuál se mudó hace 8 años, de donde dejó atrás el recuerdo de su primer y hasta entonces único pato.

Jerry II ocupó un lugar en el pasillo y alcoba de KGB, creció rápidamente y conforme eso pasaba, la dueña perdió la ilusión de contar con el amigo de su infancia, en cambio conoció otro tipo de palmípedo que contiene todas las características que originaron la creación del personaje de Disney, Donald, y el pato de WB Lucas. Es decir, lo enojón y agresivo que puede ser un pato simpático pero irritable.

Este nuevo personaje odia quedarse sólo, grita cada vez que quiere algo de atención y tiene una mirada tierna pero profunda. KGB rápidamente aprendió algo más de los patos… su pico es muy fuerte, tanto que puede arrancar un pedazo de mano o incluso la cara, o peor aún un dedo de tus pies.

Así que ahora, toda la familia de KGB tiene que cuidarse del pato cuando está suelto, porque al estar irritado corre hacia los pies o piernas de cualquiera que se ponga frente a él, y pocas veces se libra de una buena mordida que termina en moretón o hasta en una cortada profunda con un poco de sangre.

Otro detalle interesante intrigante y “exótico” de Jerry II (KGB ha investigado sin mucho éxito los porqués de este fenómeno) es que tiende a buscar las botas (no zapatos, no tenis, no zapatillas ni huaraches) de Aseret G (la progenitora de KGB) para hacer una especie de ritual, el cual podría ser llamado “pisar a la bota”… no se sabe a ciencia cierta qué quiere hacer el pato con la bota pero con un poco de imaginación se podrían generar muchas ideas… sobre todo en la mente sucia de Das Kompater...

Antes de que esta historia se vuelva más descriptiva de lo que ya es… debemos narrar el hecho que provocó esta historia…

Un buen día, a principios de mayo, KGB salió temprano de trabajar con lo ilusión de llegar a casa, tal vez leer un rato o ir a tomar un café, cuando al llamar a su madre para avisar que iba en camino, contestó su padre con un tono dubitativo, el cual fácilmente fue identificado.

Resulta que la madre de KGB había salido corriendo al veterinario con el pato en brazos a buscar asistencia médica.

Inmediatamente KGB tomó medidas necesarias, sacó todo lo que tenía del cajero y corrió hacia la veterinaria.

Al llegar, su madre en compañía de su prima y su sobrino estaban fuera de la clínica en espera del médico. Jerry II estaba en brazos de la madre, quien a su vez tenía
ensangrentada una amplia playera blanca y las manos que detenían parte del cuerpo del pato.

Por más alarmada que estuviera KGB, la primer imagen le tranquilizó, ya que el pato estaba despierto, conciente y en pie; cuando se acercó un poco más a Jerry II, KGB vio la herida, una apertura impresionante en el cuello del pato.

Resulta que otra de las mascotas del sobrinito de KGB llamada Brandy (perra de raza eléctrica, osea corriente-corriente), que vive en el departamento antes descrito, se atrevió a atacar a Jerry II y lo dejó gravemente herido del cuello. Por decirlo de alguna forma, el pato quedó sin piel en la parte inferior del cuello y el lomo, entre ambas alas.

Cuando finalmente se contó con la asistencia médica, el veterinario explicó que era
necesario reconstruir el cuello del ave y al tratar de unir la piel que quedaba con plumas, se podía apreciar que no sería tan fácil. Sin embargo el veterinario se veía más preocupado porque el pato soportara la anestesia a lo complicado de la operación.

La primer inyección dejó dormido al pato en poco tiempo e inmediatamente fue llevado atrás del consultorio donde sin que KGB pudiera ver lo que hacía el veterinario, sólo se podía escuchar el ruido de la rasuradota que quitaba parte de las plumas que rodeaban la herida.

En tres horas, lo único que KGB pudo hacer era recordar el episodio de su infancia y se preguntaba si este nuevo suceso tendría el mismo desenlace.

Después de la cirugía, toda la familia de KGB salió del consultorio con el pato en brazos, recién operado y con la consigna de observarlo durante la noche para ver cómo respondía a la anestesia.

Fue una noche muy larga para KGB y Jerry II, el pato terco como una mula, despertó a las 2 de la madrugada con ganas de caminar, morder o “pisar la bota”, cuando realmente el sedante no le permitía erguir por completo su cuello, por lo que parecía que su cabeza se estrellaría con el piso en cualquier momento y por ende la herida recién cocida duraría poco en su lugar.

El temor era grande y KGB lo único que quería era evitar que Jerry II sufriera más, no podía evitar en pensar en el sacrificio en lugar de permitir que el dolor siguiera… pero por alguna extraña razón el pato insistía en despertar. Entonces KGB recapacitó y decidió estar despierta en todo momento y cuidar de su nuevo amigo.

Gracias a la madre de KGB, el pato pudo descansar contra la pared recargado en varios trozos de tela y una almohada, mientras que KGB detenía con su mano el cuello del pato para que no se moviera más.

A eso de las 6 de la mañana Jerry II parecía haber superado la anestesia y por sus movimientos ya estaba reaccionando correctamente. Era notorio el cuidado que el pato tenía al moverse, sin embargo estaba sediento y con mucha hambre, eso era buen signo.

Finalmente Jerry II sobrevivió y sigue vivito y coleando como un pato cualquiera, sólo que con un pequeño “lifting” en el cuello, que definitivamente no lo hace verse más joven.

La cicatriz tardó el mes entero en cubrirse de nuevo por plumas y aun se ve la herida y la piel morada cuando se moja. Afortunada o desafortunadamente Jerry II ha vuelto a las andadas, sigue “pisando la bota” y correteando los pies de la familia.

Por supuesto que Brandy, como si se tratara de Tom, estará castigada por el resto de su vida y no tiene permitido acceder a ninguna de las áreas del departamento, con excepción de la sala.

Por cierto… para aquellos que se preocuparon por el destino y salud de Jerry II, KGB expresa su eterno agradecimiento.

Espero que esta historia les haya agradado aunque sea un poco.

jueves, 19 de junio de 2008

Destino a la mano...


¿Qué es un hombre sin un sueño? Un hombre sin un sueño es un ciudadano... dijeron Alberto Cortez y Facundo Cabral en uno de los conciertos que alimentaron su disco: "Lo Cortez no quita lo Cabral".

Es curioso el hecho porque Das Kompater hizo un amplio estudio sobre la ciudadanía poco antes de ser coptado por las fuerzas de la Seguridá.

Más curioso aún es que a últimas fechas Das Kompater sea un simple ciudadano. Un hombre (si es que se le puede llamar así) sin sueños.

Quizás por eso sale tarde de trabajo, llama a quien esté disponible y se arma "un plan". Llena su estómago con manjares, su mente con placeres terrenales y su corazón, alguna vez lleno de dicha y calor ahora añora tiempos remotos.

Quizás por eso, como la canción de Emmanuel "Quiere dormir cansado". Los días pasan uno a uno, alimentando las esperanzas de épocas mejores, deseando un futuro bueno. Sabe que el presente es pasajero, que es "mientras" sale algo mejor. Pero no sale nada. No busca nada que es aún peor...

Hubo un tiempo, cuando Das Kompater, apenas sobrevivía con una torta de milanesa con mucha mayonesa y un boing de fresa o mango en la HHH Septién. En aquél entonces $20 pesos eran suficientes. Podía vivir con $200 pesos a la semana y aún le alcanzaba para cigarros.

Luego llegaron los tiempos de Starbucks, del "Earl Grey Venti con espacio para leche", 2 sobres de azúcar de mascabado, cocoa espolvoreada y una nube de leche servida mientras se revuelve en endulcorante completaban el cuadro.

Los "Panninis Omelette" en la mañana, el "Marmoleado canadiense" al medio día y un pastel o muffin en la noche.

Los jueves del Café la Habana, donde todavía se pueden ver periodistas platicando de política, grillas y cosas peores.

Después llegaron las noches de Pizzabrosas, la especialidad de la casa la pizza que no aparece en el menú: Salchicha italiana, albahaca y aceitunas negras. Los mapas mentales, los diagramas de flujo e ideas de proyectos plasmados en manteles de papel destrasa o servilletas de Starbucks.

Hace más de un año, la suerte le favoreció frente a 2 periodistas más. La suerte o quizás el destino le sonrieron.

Tantas veces deseo estar en nómina, pertenecer a una empresa transnacional y ahora... ahora es un ciudadano, es aún menos, pues para el imperio romano, aquel que es ajeno a su entorno deja de ser sujeto y se vuelve objeto.

Han pasado muchos días desde que dejó su pueblo, han pasado muchos rostros sonrientes que le dieron apoyo, comida, sustento y alegrías.

Das Kompater se resiste a ser lo que es. Cada día camina rumbo a su trabajo pero sin un rumbo en la vida.

Lleva la mirada atenta como le enseñaron en los cursos, para no ser sorprendido. Pero hubo un tiempo cuando las sorpresas le daban alegría.

Hoy su mayor ilusión es ver a Dora, retar a la vida, la naturaleza e incluso Dios.

Hace poco Das Kompater se reunió con colegas y amigos periodistas. Al calor de "calimochos", cervezas y botanas rió como hace mucho no lo hacía.

Recordó y revivió aquellos años estudiantiles. También descubrió una faceta desconocida de su antigua mentora, C-si Semiotique: ella sabe leer la mano.

Obviamente a Das Kompater le ganó la curiosidad y quiso saber que le depara el futuro.

La revelación más llegadora no fue que por a'i de su quinta década de vida pueda perder la misma... sino que su mayor problema en la vida es la decepción... como la de Don Juan... que busca el amor perfecto y nunca lo encuentra...

Das Kompater busca y buscará hasta encontrarlo.... quizás algún día, como Ulises volver a Ítaca, después de 25 años... cuando llegue el alba.

sábado, 14 de junio de 2008

Family weekend

De un tiempo a la fecha, la familia se ha tornado en un issue importante para Das Kompater...

Quizás la soledad, el exceso de trabajo o algún extraño fenómeno provocado por la edad, lo han hecho volver a sus orígenes.

El caso es que como hace varios años no pasaba, Das Kompater disfrutó de un fin de semana familiar.

El sábado comenzó al ritmo de "trip to ensenada" pero rumbo Ahuatepec, osea "trip to Ahuatepec" donde recientemente se celebró una carrera de XC (cross country) de ciclismo de montaña.

El paisaje es una delicia para la mirada. El bosque inunda la vista, la vereda indica el camino a seguir y aunque apenas son 8 ó 9 kilómetros de circuito, el terreno permite retar al cuerpo y la bicicleta.

A medio día, Das Kompater tomó un urgente y merecido baño, tras el cual, departió los alimentos con Der Papa V, Der Sisterna, su cuñado Fabel Begne y el buen Matus Fabel Chinois (Der Kompater sobrinito).

La mesa fue puesta en el "Mateo", donde en antes se encontraba la "Fonda Tlahuica". La veldá se trató de una bacanal ¡de antología!

El menú fue: "Plato Mateo" al centro [aros de calamar, tortilla española, queso manchego, jamón serrano, morcilla (lo mejor delplato por su sabor a nueces y trigo molido) y chistorra].

Para empezar Das Kompater pidió una sopa verde de mariscos que fácilmente pudo ser la comida completa. De plato fuerte pidió un pecho de ternera.

Obvio, Das Kompater probó de todos y cada uno de los platillos de sus acompañantes y aún así, dejó un "huequito" para el postre y digestivo.

El primero fue un helado "Tiramisu", que si bien no es un auténtico italiano, cumple dignamente con el propósito.

Merece mención especial el "Pacharán" (licor, digestivo, cordial o como gusten llamar al pegue para el desempance) fueron dos pegadores vasos chaparros de la espirituosa bebida, que pusieron de mejor ánimo a nuestro amigo.

Tras los alimentos la ligereza corporal dejó de ser constante y poco a poco se convirtió en siesta vespertina.

El resto del día lo pasó alimentando la pereza frente al televisor, sin siquiera prestar atención a lo que proyectaba.

Al día siguiente, le amaneció temprano. A las 5 am fue el primer intento para despertar, a las 6 fue el segundo y a las 6:15 el definitivo.

El motivo de tal desmañanada fue para subir a la montaña con Dora (Giant Yukon FX doble suspensión).

A las 8 am estaba ataviado y listo para subir, sus compañeros de viaje arribaron a tiempo y le guiaron hasta lo que se conoce como Lomas Ahuatlán (donde Der Kompater Zottacko se fracturó la clavícula).

Luego de 3 horas llenas de adrenalina, Das Kompater ya estaba satisfecho de ciclismo y apresuró su regreso a casa.

En el programa del día estaba contemplado asistir al Centro Cultural Helénico para ver "12 hombres en pugna" con la actuación estelar de Ignacio López Tarso.

Pero antes, los padres de nuestro personaje de pacotilla y él mismo disfrutaron de un raro fenómeno citadino: comer al aire libre, sin smog, sin ruido, cerca de 2 avenidas importantes de la ciudad.

La selección fue el Centro Veracruzano ubicado en Av. Miguel Ángel de Quevedo

El menú, podría estar dirigido para los turistas que desean conocer el exotismo de la gastronomía mexicana. O bien, para aquellos conocedores de las delicias veracruzanas que deseen comer como en esas tierras.

Al centro disfrutaron de unos deliciosos Gusanos de maguey a la mantequilla.

El sabor es delicioso, la sensación en la boca tampoco es desagradable (Das Kompater creía que encontraría viscosidad en el bocado pero no hubo tal).

Der Papa V pidió un Chile relleno de frutos del mar (chile ancho, con mariscos), con fresas y kiwi y guacamole como guarnición.

Nataly C comenzó con un "Chilpachole" con picante al gusto y bolitas de maza al fondo.

Después una "Lengua a la veracruzana" (lengua de res cocida en rodajas con una dulce guarnición de verduras a la vinagreta).

Das Kompater prefirió empezar con una tostada de Marlín que no valió la pena y un delicioso "Pascal de pollo" (mole prehispánico hecho con pepitas de calabaza ajonjolí y chile seco). Según la carta, el platillo aparece en el códice florentino. Obviamente se preparaba con Guajolotes, pues el pollo llegó a América después de 1492.

Pero una buena comida veracruzana amerita unos "toritos" bebida tradicional de elaboración casera. Comunmente los "toritos" se preparan con aguardiente de caña, azucar fruta y mucho hielo.En esta ocasión, no fue la excepción, cada uno de los comensales pidió sendos toritos, Nataly C de Mamey, Der Papa V de Guanábana (Anona )y Das Kompater de Cacahuate.

Para aquellos que ni siquiera conozcan estos frutos (obvio el cacahuate no es un fruto sino una nuez) podemos decir que la Guanábana es en esencia muy dulce, su pulpa es fresca y tiene una consistencia similar al mango.

El mamey por su parte es también dulce, pero un poco más sobrio. Su color salmón y su enorme semilla al centro o hueso como los aguacates son sus sellos característicos.

Podemos decir que la Guanábana es como una fiesta tropical, mientras que el mamey es una hermosa velada en la playa. El cacahuate por su parte le da al "torito" un sabor diferente, pues por su consistencia, pareciera una crema de wiskey o algo parecido.

Para evitar la marea calórica (ataque de sueño) Das Kompater se hizo de su tradicional express doble cortado.

La sobremesa fue amena, la cálida tarde, la panza llena y el alcohol en la sangre hizo que Das Kompater sudara un poco, lo suficiente como para sentirse transportado a las hermosas tierras veracruzanas que aún no conoce.

En el Centro Cultural Helénico se vivía otro ambiente. Los perfumes caros, las telas finas y los hombres con bastón (más necesidad que moda) le cambiaron de ambiente a Das Kompater.

Su mente se debatía entre la incomodidad de soportar aromas embriagadores en tal concentración y mezcolanza; por otro lado, la añoranza de aquellos siglos, cuando asistir al teatro o la ópera ameritaba vestimenta de gala.

A veces, Das Kompater se pregunta por qué no nació en otra época, cuando el Jazz estaba de moda, cuando ser periodista era una profesión de renombre y cuando las barberías no estuvieran en peligro de extinción.

Sin embargo, si así hubiera sido, no disfrutaría de Nortec, del ciclismo de montaña y la tecnología.

Der Papa V tuvo el acierto de conseguir boletos para la cuarta fila al centro de escenario. "12 hombres en pugna" es una obra extraordinaria con la que Das Kompater retoma ese gusto por las artes histriónicas.

Sin entrar en detalles sobre la trama, podemos decir que a Das Kompater le agradó porque invita a la reflexión sobre las motivaciones del hombre y los prejuicios.

De alguna forma eso le favorece... pues siempre ha existido un halo de prejuicios hacia Das Kompater... ahora resulta que hasta tiene cara de mujeriego...

lunes, 9 de junio de 2008

Nortec es de todos...

Por exceso de trabajo, Das Kompater sólo puede decir:

Nortec es de Todos

domingo, 1 de junio de 2008

Puente

Cuando Das Kompater era apenas un parvulito, solía pensar que su vida era perfecta.

En una ocasión, según recuerda, un lunes, se dirigía rumbo al kinder, después de sobrevivir una fiera batalla entre indios y vaqueros de Playmobil, cuando de pronto, observó por la ventanilla cómo transcurría la ciudad, ausente de sí mismo. Entonces pensó con la lógica de un niño de 4 años (aunque lo duden, Das Kompater alguna vez tuvo infancia) "existen las vacaciones largas, las vacaciones cortas y las pequeñas vacaciones". se trataba de un simple fin de semana, pero a los 4 años de edad, dos días y medio significan un buen periodo de descanso.

Hoy, los fines de semana son apenas un respiro del sofocante trabajo, así que cualquier oportunidad de hacer puente debe ser aprovechado.

El pasado jueves 1 de mayo, fue como en el resto del mundo, un día de asueto, sin embargo, el viernes 2 fue laborable. Aún así, Das Kompater tuvo la fortuna de canjear el 1 de mayo por el 2 y de esa manera hacer un fin de semana largo.

"El plan" entonces, fue unirse al plan de Der Kompater Ponko, su señora Der Konmather Olgui y Maela Bretonne (una joven bretona que sabe conjugar frases mexicanas como: "me puse peda", "les vale madre" y tantas otras que incluyen el verbo chingar). El trío ya se encontraba en Guanajuato cuando Das Kompater apenas decidió fugarse de Cuernavaches, es decir a las 9 pm.

Con maleta hecha llegó a la terminal de autobuses para irse al DF, donde debía alcanzar el último camión que lo llevara hasta Guanajuato, el de las 00:30. Sin embargo, el plan tuvo que cambiar pues a las 23:00 apenas salía de Cuerna.

Para no hacer el cuento cansado, el itinerario para llegar a Guanajuato fue el siguiente:

Cuernavaca-DF 23 hrs
Caseta-Central del Norte 24 hrs
DF-León 01 hrs
León-Guanajuato 5:50
Guanajuato, Guanajuato 6:30

Tras el ajetreado trayecto, lo menos que se merecía Das Kompater era un desayuno digno de su hambre y paladar, así que, se dirigió a la fuente más conocedora y avezada en los menesteres del desayuno tempranero: un taxista.

La pregunta fue simple: ¿A esta hora dónde desayunarías tú? Por el frío matutino la mejor opción fueron los famosos tamales de doña Laura (frente a la Alhóndiga).

El menú no es muy extenso, apenas tamales rojos, verdes y de dulce, pero ni falta hace. Para beber, un champurrado vigorizante que mediante el sopeo se logra lo que los catadores sommelier llamarían "un buen maridaje".

Antes de pagar los 3 tamalitos que recién se había empujado, Das Kompater recabó la información necesaria para sobrevivir en el pueblo cervantino: ¿Qué y dónde comer? Doña Laura, al no ver peligros competitivos de perder clientela, muy acomedida sugirió las Guacamayas (platillo sin ave) y los guisados del mercado.

Agradecido Das Kompater se despidió con la promesa de regresar pero con más tropa que le hagan el quite a los tamales.

Der Kompater Ponko, Der Konmather Olgui y Maela Bretonne despertaron temprano... o quizás sólo Der Kompater Ponko despertó, porque sus ronquidos no dejaron dormir a nadie en la habitación.

Con esos antecedentes, lo mejor sería que Maela y Das Kompater compartieran una habitación alejada de Ponko, sin embargo, Guanajuato y el hotel Alhóndiga estaban al máximo y lo más que consiguieron fue un cuarto más grande.

Sin un remedio más efectivo, la única solución sería emborracharse o cansarse en las calles de Guanajuato, así que comenzaron por tomar un tour por el lugar.

Sin embargo, un buen recorrido comienza con un buen café, así que decidieron buscar un oasis entre todo el barullo matutino. El "Claustro" fue la elección, enclavado en medio de una pintoresca plaza, comieron buñuelos (galleta de trigo frita escarchada con azúcar) y un chocolate caliente para acompañarlo. ¿y el café? Ese no hizo falta.

De película...

Mientras el guía repetía hasta el hartazgo que Guanajuato fue locación de muchas películas de renombre que incluyeron actores como la india María, El Santo y quien en más de una ocasión pudo haber ganado las elecciones presidenciales: Mario Moreno "Cantinflas"; Das Kompater dormía...

Mientras en el horizonte se dibujaban los cerros como ranas; Das Kompater dormía... y mientras el resto de los turistas se tomaba la foto bajo la gran escultura del Pípila, Das Kompater dormía...

Mientras las mejores postales se dibujaban en su ventana, Das Kompater dormía...

No es que Guanajuato le pareciera aburrido, sino que Das Kompater sufría de un nada raro ataque de sueño.

El tour los llevó a ver minas, iglesias y otros museos. Después de 3 horas mal gastadas (lo mejor es acudir a la Secretaría de turismo y preguntar por los tours certificados) Das Kompater puso a prueba su amplio criterio culinario con una deliciosa Guacamaya.

La botana (no es platillo) consiste en una torta de chicharrón bañada en jugo de limón y una picosa salsa roja.

Para los extranjeros, diremos que en un pan blanco de costra, tipo baguette corto, se le pone chicharrón, que no es otra cosa que la piel de cerdo frita, también conocido como "duro". La salsa debe estar preparada con cilantro, jitomate, a veces aguacate pero siempre harto limón, chile (ají) y sal.

Para los nacionales chilangos diremos que es una "guajolota" de chicharrón, bañada en pico de gallo.

El gusto es extraordinario, la combinación de el chicharrón con limón y salsa es conocida para casi todos los mexicanos, pero al agregarle la base de la masita, un poco de migajón más toque de la costra dorada y crocante inundan de sabor el paladar de cualquiera.

La salsa tiene como dirían en el billar "renversé" pues de entrada el aguacate y el pan le dan un sabor dulzón a la salsa, pero al cabo de un momento, el picante hace su aparición con tremendas oleadas de calor en la boca.

La experiencia es sin duda explosiva, pero no llenadora, así que Das Kompater y sus compañeros de viaje se dispusieron a hincarle el diente a lo que se dejara.

Tras un breve recorrido por el centro, se disponían a sentarse en los turísticos restaurantillos que dan al teatro Juárez. Sin embargo, Greeneyes Lupita les salvó de ser estafados una vez más por la cara de turistas.

En cambio les llevó al café "El Santo" un pequeño sitio con lo necesario para ser muy concurrido entre los círculos académicos, hippies, extranjeros y mochileros.

La cocina va desde las populares cervezas (en un tiempo, la famosa Victoria fue considerada sólo apta para albañiles) hasta los snob smoothies. La pasta es generosamente servida al igual que las Crêpes.

No importa cual de estas variedades se les antoje, sin duda quedarán satisfechos con el sazón y la porción.

Tras una larga, placentera y reposante sobremesa, los 4 turistas siguieron el paso de Greeneyes Lupita, quien los llevó a callejonear entre las efigies de Sancho Panza, don Quijote de la Mancha y el homenaje del "charro cantor" Negrete: que sin mucha pose les hizo a las damas cara de "¿¿qué pasó morrita?? ¿Por qué tan solita hoy?

A pesar de la caminata, el sol y el sueño estuvo a punto de vencerlos y de apartarlos de tan bellas postales guanajuatenses; si no fuera porque de pronto se encontraron en el "Ágora de baratillo" un café revitalizante. Apenas un express doble cortado para devolverle el alma al cuerpo o cuando menos prolongar la agonía.

Después vino la visita a la universidad y su escalinata, con puente incluido.

Pero, pese a su reticencia de dormir, Morfeo finalmente les venció lo suficiente para que cargaran pila pues la noche prometía ser larga.

La noche comenzó con la tradicional callejoneada amenizada por la Tuna Colegiata Real de Guanajuato, las melodías clásicas como el gitano señorón y el éxito internacional de Consuelito Velásquez "Bésame mucho" con la que, por cierto, Maela Bretonne, recordó aquél video de... "tengo miedo".

Después de disfrutar las calles, la música, las risas y el infaltable duelo de panderos, el cuarteto decidió reunirse de nuevo con Greeneyes Lupita. Una visita fugaz al Cubamía (mojitos included) le dieron a Maela una no muy agradable demostración de lo que hace el alcohol combinado con canciones ardorosas en karaoke (la traducción de "Rata de 2 patas" no fue fácil.

A pesar de estar francamente enfiestados, tuvieron que retirarse el bar "Olé" donde escucharon tan amenas canciones. La cama los esperaba.

Ya en la habitación Der Kompater Ponko y Der Konmather Olgui compartieron una cama mientras que Maela Bretonne y Das Kompater la otra.

El exceso de público, el cansancio y los ronquidos de Der Kompater Ponko hicieron que Das Kompater esta vez se comportara como el caballero que no es.

Para desgracia de Maela, fueron muy pocos tequilas y no estaba siquiera ligeramente borracha como para no escuchar los "ligeros" ronquidos de Ponko.

Por si fuera poco, Ponko apenas tocó la almohada se durmió profundamente y cuando el sol clareaba y Maela finalmente se reunía con el sueño Das Kompater comenzó a roncar ligeramente.

A las 10 am los turistas se despidieron de tierras guanajuatenses para adentrarse en las queretanas.

Para variar, la primera parada fue para desayunar. En esa ocasión, el destino los llevó al "Hágase su taco".

El concepto es simple: buffet de guisados.. tortillas al comal... variedá (así con ese tono) de salsas y pa' los exigentes tlacoyos.

Ahí comenzó el debate para elegir dónde quedarse. Para los estándares de Das Kompater cualquier jacal le parece mansión, pero Ponko puso el listón muy en alto, pues el hotel debía contar con estacionamiento.

Los dotes periodísticos de Das Kompater salieron a relucir al darse cuenta de que no tenían ni la más remota idea de dónde hospedarse. Por ende, preguntó hasta conseguir un folleto turístico con varias opciones de hoteles. Posteriormente llamaron a 3 de ellos sin éxito. El paso siguiente de peinar la zona hasta dar con alguno...

La suerte estuvo de su lado pues en un momento ya estaban instalados en las 2 últimas habitaciones de el “Mesón de Carolina” y al parecer de Querétaro, ya que a los 2 minutos 3 diferentes familias rogaron por alojamiento antes de continuar su peregrinar por los hoteles de la ciudad.

Las habitaciones son amplias, el desayuno que incluye es cumplidor, pero para Das Kompater y Maela Bretonne lo mejor de la posada fue poder dormir sin los ronquidos de Der Kompater Ponko.

Querétaro fue una experiencia inolvidable. La gente es amable , como en las ciudades cosmopolitas que no han perdido lo provincianas.

Tras instalarse, el destino y la casualidad les hizo detenerse en el "Te Amo Café" el criterio para elegir dicho sitio fue que sonaba bien el nombre.

El nombre estuvo a la altura, la decoración es perfecta para el ligue, las bebidas son enormes y los postres deliciosos.

Der Konmather Olgui y su marido, se refrescaron con sendos Smoothies que más que bebidas individuales eran de proporciones industriales; Maela Bretonne, se aventuró con un Chai y Das Kompater, mató la sed con una soda italiana.

Hasta ese momento pareciera como si se hubieran adentrado en una cafetería snob europea. Pero Der Kompater Ponko descubrió en el menú "chile ancho en piloncillo". Un platillo fusión francamente delicioso. Su sabor es suave, la combinación de frijoles, queso y chile poco picante resaltan el dulce del piloncillo.

En un santiamén el plato estaba más limpio que en la alacena, lo que dio paso a la plática y las risas de todos.

Der Kompater Ponko es más tragaldabas que Das Kompater y su debilidad son los postres, más si son de chocolate, por eso decidió realizar el reconocimiento de avanzada en el área de postres.

El reporte fue extenso y prometedor, Crème brûlée parecía ser la opción, pero los tacos de "hágase su taco" y el chile relleno seguía en sus gargantas.

Das Kompater, ajeno a esas costumbres de sólo comer cuando el hambre llega decidió valorar el dichoso postre.

La experiencia le pareció por demás extasiante. La textura del azúcar cristalizada, la suavidad de la crema y el agridulce sabor de las frambuesas silvestres ameritaron otra bebida. Un express doble cortado, cargadito y vigoroso.

Sin duda, en el "Te amo café" hasta las cucharas cafeteras son auténticas.

Pero no todo es comer, el viaje fue pensado para conocer, así que volvieron al centro de la ciudad para tomar el siguiente tour.

Al parecer la firma del bajío es tener paseos turísticos malos, pues por no pocos pesos se conocen los sitios que bien pueden recorrerse a pie o en auto.

No obstante, es digno de reconocerse el interés de promocionar la ciudad. Para aquellos que deseen una experiencia diferente la recomendación es comprar boletos para el espectáculos de "Querétaro y sus leyendas". De ellas, Das Kompater prefiere no abundar en muchos detalles para no arruinar la sorpresa de descubrirlo uno mismo.

Sólo diremos que se debe respetar a "La Carambada" ante todo. (Pregunte por la compañía teatral que sale del restaurante "Chucho el Roto".

Terminando el espectáculo Das Kompater cumplió una de sus promesas más añejas: visitar a Mili O, a su marido y a su hijo.

De un momento a otro, Das Kompater y compañía se convencieron que en la siguiente visita Mili O y familia serían mejor guía de turistas que los "trenesitos" del centro.

La cena no podría pasar inadvertida, la elección de Mili O & family fue "Tacos el Pata" la especialidad de la casa son los tacos al pastor y Das Kompater no les hizo el feo. El sabor si bien es bueno no llega a lo extraordinario. Sin embargo, el agua de lima de verdad que vale la pena. Esté uno crudo o no, cualquiera es capaz de beberse más de dos vasos seguidos.

Esa noche, después de cenar, los 4 turistas rodaron a sus habitaciones y al tocar su respectiva cama, como si tocaran una una hiedra venenosa... se desmayaron.

El día siguiente sería un día largo, así que debían reponer las pilas.

Como ya habíamos comentado, la posaba incluía desayuno. Unos tradicionales huevos revueltos, frijoles, totopos y Das Kompater como es costumbre pidió crema, porque le gusta ponerle mucha crema a sus tacos, los aderezó generosamente.

El siguiente destino fue la Peña de Bernal. Y como la falta de entusiasmo no les aqueja a los 4 aventureros, la meta fue subir la roca hasta donde es humanamente posible sin equipo ni entrenamiento especial.

Conforme subían Maela Bretonne, Der Kompater Ponko y Das kompater (Der Konmather Olgui recién salió de una fractura en el pie y no tenía caso arriesgarse), se percataron de algo sorprendente: quien quiere subir lo hace, no importa si lleva zapatillas de tacón, botas vaqueras, vestidos o mini-micro falda.

El trayecto sin duda produce hambre, así que almorzaron sendas gorditas rellenas (chicharrón, papas con chorizo y los sorprendentes camarones con nopales).

La siguiente escala fue en el DF para demostrarle a Maela que no toda la comida mexicana se compone de tortillas, tacos, tamales, gorditas y demás fritangas.

La elección fue El Café Tacuba, enclavado en el centro de la ciudad. El lugar es digno de visitarse, sea para tomar la merienda de café y pan dulce o bien degustar sus famosos "Chiles en nogada" (sólo en temporada) o como en este café un filete Tacuba con su tradicional salsa de tomate verde y queso gratinado.

Hoy, Das Kompater no es un parvulito, ni su vida es perfecta, pero cada que tiene oportunidad se da un tiempo para hacer las 2 cosas que más le gustan: lanzarse a la aventura y comer...

martes, 20 de mayo de 2008

Das Kompater promotor de arte




Para aquellos que no lo sepan, alguna vez Das Kompater pensó en dedicarse a una de las artes estéticas más hermosas, gratificantes, relajantes y, sobre todo, más mal pagadas: La pintura.




En aquellos días, Das Kompater acudía cada martes y jueves armado de su lienzo, paleta y pinceles a clases de pintura al óleo.




Ahí además de aprender a hacer uno que otro trazo, reflexionó sobre la vida, sus injusticias, sus virtudes y además fue provisto de una de sus armas ligadoras más útiles... "La Pose intelectual".




Por azares del destino, Das Kompater dejó nada prometedora carrera como pintor para embarcarse en la aún menos prometedora carrera como periodista...




No obstante, aún conserva uno que otro contacto... y no pierde, como en este caso, la oportunidad de hacer extensivo su amor por estas hermosas artes...




En esta ocasión es el cuadro intitulado de Nidia... mejor conocida como Nidia Va en el famoso post Travel By Mexico en este mismo blog.




martes, 6 de mayo de 2008

¡Tengo Miedo!

En uno de esos momentos de ocio, Das Kompater se encontraba picándose los ojos, presa del aburrimiento y la desidia.

En ese instante, su amiga Bren Cacharpa le interrumpió de tan afanosa tarea que presionarse los glóbulos oculares con el índice. Bren Cacharpa le dijo: ¡Tengo Miedo! y a continuación le mostró el siguiente video:

lunes, 5 de mayo de 2008

Voy y vengo

Entre Cuernavaca y el DF, existen poco más de 60 kms, la mayoría de las veces, el trayecto, es tranquilo, el paisaje si bien no es el más bello de la región si permite recrear la pupila un rato.

Entre Cuernavaches y el DeFectuoso Das Kompater ha transitado, sin temor a exagerar, miles de veces.

Cuando apenas era un crío, acudía en vacaciones navideñas o de verano a visitar a la family. De aquellos años, recuerda que invariablemente, aunque estuviera haciendo un calor infernal para los chilangos, el pequeño Das Kompater siempre tenía frío, era como si visitara al invierno en pleno verano.

Con los años, las visitas al DF cambiaron de motivo. En la década de los 90, Das Kompater cayó bajo los influjos de amor. En aquellos días aprendió muchas cosas... tales como mandar una carta de amor (aunque parece extraño, este gañán alguna vez tuvo sentimientos).

En una ocasión, un pretenso de su hermana, los invitó a ver la hoy extinta Ruta Azteca de 1997, que en una de sus últimas fechas visitaba Cuernavaca. Desde temprano Das Kompater y Der Sisterna acudieron al centro de la ciudad.

Para ese entonces, los pedales y zapatos de contacto eran algo que Das Kompater únicamente había visto en televisión y en algunas revistas.

El impacto, la emoción y hasta cierto punto, desconcierto de ver la "caravana multicolor" jamás se le olvidará.

Después del banderazo de salida, los ciclistas se encaminaron al DF, donde concluiría la etapa y la ruta.

Por su parte, Der Sisterna, Das Kompater y el pretenso los siguieron por la autopista creyendo que sería la ruta a seguir. Sin embargo, los atletas iban por la carretera libre-federal osea, por la que no tiene caseta de cobro. De cuando en cuando los 3 individuos se orillaron para ver por entre los árboles pasar los ciclistas.

Después del famoso poblado de Tres Marías (famoso por sus quesadillas), a escasos 10 kms del DF, el pretenso y Der Sisterna decidieron volver a Cuernavaca.

La emoción del día se volvió tristeza, frustración e impotencia para Das Kompater, quien por esas fechas era novio de uno de sus más grandes amores: la famosa Dei Med.

Dei Med, dicho sea de paso, vivía en ese entonces, casi en la entrada del DF, un poco antes de la Central de Autobuses de Sur, mejor conocida como "Taxqueña".

Así, en un asiento trasero, lloró por primera vez a causa del amor. Apenas tenía 16 años, pero supo en ese instante, que estaba enamorado y que su amor era más grande que esos 10 kilómetros que le separaban de la famosa Dei Med. Lloró inconsolable, no era la distancia o la ilusión que se había hecho de ver a su amada; era la impotencia, de estar tan cerca y a la vez tan lejos.

El pretendiente de su hermana vio ahí una oportunidad de ligue (quedando bien con el hermano menor) y propuso regresar el domingo y llevar a Das Kompater hasta las puertas de Dei Med.

De inmediato se iluminó su rostro aún lágrimas en las mejillas lampiñas. Al día siguiente visitó a Dei Med, mientras Der Sisterna y el pretenso vagaron por ahí.

Después de ese incidente el amor entre Das Kompater y Dei Med se hizo más grande, del pretenso no supo más (al parecer quedar bien con el hermano menor no fue suficiente).

Las idas y venidas entre estas dos ciudades se hicieron más frecuentes, primero el amor, luego los estudios y ahora el trabajo lo hicieron regresar.

Recientemente, una entrañable conocida de Das Kompater le pidió un favor ciertamente sencillo. Dado que Das Kompater labora donde ella lo hizo y ambos pasan los fines de semana en Cuernavaca. Leit Pach, le pidió a Das Kompater recoger un documento hacendario para que ella lo firmara y luego Das Kompater lo devolviera a las oficinas donde labora.

La tarea, es evidentemente sencilla. Pero Das Kompater es especialista en complicaciones. Durante la semana recogió el documento y lo llevó a su oficina para no extraviarlo ni arrugarlo. Llegado el viernes, Das Kompater salió muy orondo de la oficina, a eso de las 9 pm, subió al autobús y le avisó a Leit Pach que ya iba en camino.

A mitad del viaje, guardó un libro en su mochila y al hacerlo se dio cuenta de que algo le hacía falta: ¡el documento! De inmediato buscó y rebuscó inútilmente, el papel en cuestión había quedado sepultado en su oficina por un altero de archivos.

La situación se veía agravada por la importancia del documento y porque durante esa semana concluía el periodo para poder entregarlo.

Ante tales hechos, las posibles soluciones quedaron reducidas a una sola. Regresar por el documento durante el fin de semana.

Sin embargo, los compromisos familiares de Das Kompater le dejaban poco margen de acción. Das Kompater debía obtener el dichoso papel y volver con él antes de las 11 am. Por ende con su clásica voz valemadrista se dijo: ¡Voy y vengo!

Así, nuestro personaje de siempre puso 2 despertadores y se dormitó vestido. Pa' ahorrarse la monserga matutina y ganar unos minutos extras de sueño.

A las 6 de la mañana, con apenas 3 horas de sueño, Das Kompater se levantó y recorrió los 60 kms que separan Cuernavaca del DF. A las 10 am, Leit Pach se encontraba frente a su casa firmando el dichoso papel.

La lección ante es: No importa si estás a la vuelta de la esquina o a 60 kms, los errores cuestan, las pendejadas cuestan mucho.

martes, 29 de abril de 2008

2 Tipos de cuidado

Hace algún tiempo, acudieron a un lugar llamado "El Candelero" 4 persona, entre las que se contó a Das Kompater.

El motivo de la reunión fue la sana convivencia y el esparcimiento. El atractivo principal el "ligue" con 2 lindas damas que, además de ser uña y mugre, estudiaron juntas la carrera, conviven diario, se saben sus penas, en resumen: se dicen hermanas.

Los "pretendientes" compartían además de las obvias intensiones, el gusto por la comida, el buen humor y "hacer la luchita".

La nota fue, sin embargo, cuando las chicas al unísono les preguntaron: ¿cómo saben todo eso? refiriéndose a la gran variedá de temas que se tocaron.

Los pretensos, también al unísono respondieron, tras encojerse de hombros: "soy periodista". De inmediato el tráfico de miradas, todos contra todos.

Resulta ser que el buen Adri, al igual que Das Kompater estudió la mejor carrera del mundo: periodismo.

No obstante, nadie es perfecto, él estudió en la UNAM (sin ofender, en periodismo sólo la Septién). Quizás por eso le llamó la atención al imitador de "Juanga" que amenizó la noche... y sin avisar dijo: ¡¡¡¡Gooooooordo!!!! ¿Aquí estabas? ¡No te reconocí vestido! Obviamente, el buen Adri cayó de la gracia de la pretendida...

jueves, 24 de abril de 2008

Una fiesta bien prendida!!!

miércoles, 23 de abril de 2008

Aire de familia

Hace 7 años Das Kompater empacó en dos pequeñas mochilas: 4 trusas, 4 pares de calcetines, algunos pantalones, playeras y una chamarra por si acaso.

Esa ropa debía bastarle hasta el viernes y apenas era lunes. Tomó sus mochilas y sus ilusiones para ir a la HHH Escuela de Periodismo Carlos Septién García.

Con el tiempo cambió las mochilas por una maleta mediana de "rueditas", los cuadernos dieron paso a la mac; pero el espíritu es el mismo, hacerla en grande.

Dejó de estudiar para dar clases (por extraño que suene... eso fue cierto) dejó las clases para entrarle a la seguridá (así como se lee se oye).

Desde hace 7 años su máxima ilusión, además de 1 mac, 1 cámara profesional, 1 bici de carreras, 1 de montaña y 1 moto fue tener un depa.

Hoy, este último deseo está más cercano. Por azares del destino, Das Kompater y su señor padre acudieron a ver las opciones.

A los corredores de bienes raíces les brillaban los ojos al ver el par de clientes.

Después de las preguntas de rigor en cuanto a los presupuestos, el tipo de inmueble y las necesidades; un dejo de dudas les invadía.

"¿Serán?"

Sin más, hubo quien no resistió y dubitativa, preguntó: "¿Ustedes son... parientes?"

Por fuera, Das Kompater mostró una discreta sonrisa, por dentro una mentada de madre fue proferida a la amable señorita.

Lo agradable de la caminata fue la compañía, la plática y ¡obvio! La comida.

El "Specia" fue la selección, justo en la esquina de Michoacán y Amsterdam, muy cerca de insurgentes, Das Kompater y Der Papa V primero pidieron sendas Bohemias.

Der Papa V, siguió su instinto gourmet con una sopa fría de betabel o lo que es lo mismo: Barszcz, cuyos ingredientes, según pudieron adivinar, además del betabel (obvio) son trocitos de ternera, ralladura de papa y quizás algún queso cremoso, seguramente queso de cabra.

Como plato fuerte, Goulash con ralladura de betabel, puré de papa y un poco de pasta.

Por su parte Das Kompater se empacó la misma sopa, pero caliente, la diferencia, además de la temperatura fue la consistencia y la proporción del queso; ya que mientras la fría tenía un color rosa-blanquesino, la caliente tenía un apetitoso rosa mexicano.

Para darle cuerpo a la panza, un pato; que según nos dicen, es la especialidad de la casa.

El lugar, además de tener un excelente servicio invita a los comensales a vivir un exotismo interesante.

De esa forma, Das Kompater y su progenitor Der Papa V, dejaron atrás el agridulce sabor de ser confundidos por pareja de metro-raro-sexuales. 'Ora que... si con esta comida le quitarán cada disgusto... bien vale la pena el mal rato...





martes, 15 de abril de 2008

I have a dream...

lunes, 14 de abril de 2008

CRACK

Las hojas de los árboles apenas se movían, los pinos y ocotes, testigos silenciosos saben que por estos senderos algunas manadas pierden el control.

Desde las 7:30 am, Das Kompater se puso en pie, despertó al buen Zottacko, que a regañadientes logró la vertical.

Perfectamente bien ataviados se dirigieron a su cita: 9 am dentro de Lomas Ahuatlán cerca de las arboledas en la zona norponiente de la ciudad de Cuernavaca.

Ahí Das Kompater, Zottacko y otras 8 personas se reunieron para la aventura.

La vista hacia las otras pendientes es magnifica, digna de cualquier documental de Discovery Channel o National Geographic.

La tranquilidad y armonia de un paraje natural, donde el viento acaricia las copas de los árboles, las hojas secas alfombran el suelo que a cada paso dejan escapar su crujir; se rompe estruendosamente.

A lo lejos se escucha el resoplar de 10 seres que entre esfuerzos y mentadas de madre sortean los obtáculos: raíces, rocas, piñas o ramas caídas; son algunas de las dificultades que se le suman a las pentientes.

Apenas se escucha su rumor, una polvadera se levanta en línea serpenteante. Sonidos metálicos y el resollar del cuerpo en movimiento lidera la estela de tierra fina como el pinole.

La tierra todavía no se asienta cuando pasa otro y luego otro como cometas en persecusión. La experiencia es magnífica, la adrenalina inunda el torrente sanguíneo a cada salto, cada obstáculo dejado atrás.

Tras una serie de curvas, de lo que en otros tiempos fuera una pista de cross country, Das Kompater ve una nube de polvo. De inmediato Dora y Das Kompater se detienen, de la nube aparece Zottacko bañado en tierra seca con el rictus de dolor propio de una caída severa. Los raspones en codos y rodillas son los que menos le afectan.

Su mayor preocupación viene del sonido. Momentos antes, descendía a gran velocidad en su flamante bicicleta "Benotto Tribal", pero un pequeño hoyo le quitó abruptamente la bicicleta de las manos. Su vehículo pasó de 30 o 40km/h a 0km/h en unos segundos. Pero el buen Zottacko no. Como buen ingeniero que es, comprobó de la manera más dolorosa que la Ley de la gravedad y las de Newton siguen vigentes en la tierra.

Al caer, los kilitos compactados del buen Zottacko hicieron "Crack" en su clavícula. De tal suerte que aunque pudo ponerse en pie, no pudo seguir el trayecto.

Las decisiones fueron rápidas un grupo de 3 personas bajaron por las veredas hasta encontrar un vehículo capaz de subir por el buen Zottacko.

Al frente Jostrek un guía intrépido que lideró el grupo, después Das Kompater, por la amistad, el más comprometido con Zottacko. Al final Art, un regiomontano dispuesto a estrenar su camioneta en terrenos agrestes.

El descenso fue intenso, intrépido y retador. Aunque este fue la segunda vez que Das Kompater entraba a estos terrenos, el dolor de su amigo le afinó los sentidos, arriesgó el físico hasta los límites con tal de llegar pronto con ayuda.

Al llegar por la camioneta se pusieron en marcha Art y Jostrek. Mientras tanto se hicieron las llamadas pertinentes para atender a Zottacko con propiedad.

El saldo fue: una clavícula partida en 4, 2 raspones, la comunidad ciclista preocupada más la movilización de Rafusun G, Pararulo G, Der Kompater Ponko, Das Kompater y muchos otros familiares, amigos o compañeros que sin chistar brindaron su ayuda o apoyo moral.

La moraleja es: no hacer caso de las invitaciones de Das Kompater. En su haber tiene otro incidente que involucra bicicletas y clavículas rotas: hace casi 10 años le tocó el turno a Rafusun G. Quizás el siguiente sea Ponko, si tiene en valor...

martes, 8 de abril de 2008

Semana Mayor... panza similar

La cita bíblica, "no sólo de pan vive el hombre", no podría aplicarse mejor para Das Kompater (aunque no sea hombre sino gañán).

El miércoles previo a la Semana Santa, Das Kompater fue invadido por las extrañas fuerzas del hartazgo laboral, la soledad y la sed de aventura. Sin planes preestablecidos y ante una trivial pregunta de "¿qué hay de bueno en Oaxaca?" Das Kompater inició una Odisea Gastronómica, llena de contrastes, misticismo y reflexiones.

La jornada comenzó con un trayecto de apenas 2 horas a Cuernavaca, al parecer el destino de su trasero fue ser borrado entre tanto autobús.

En la madrugada del jueves Das Kompater y Sagia Jarquim, partieron hacia la ciudad de Iguala, donde un sabroso pozole blanco, unas ricas tostadas de pollo, un par de Yolis y la receta para los huauzontles en caldillo les esperaban.

Ya con la panza llena y apenas 2 horas de sueño producto de una pequeña reunión con Der Kompater Ponko y Zottacko, el poblado de Taxco fue su destino.

El trayecto entre Taxco e Iguala es mareador, no apto para estómagos débiles ni narices delicadas. Las curvas de la carretera y el humor de los 6 ocupantes del taxi colectivo justifica los 16 pesitos que cuesta la paseada.

Al llegar la postal del pintoresco pueblito minero dio paso al tumulto, mezcla de rubios extranjeros armados de cámaras profesionales y botellitas de agua embotellada (el pleonasmo está planeado aquí); feligreses con camisas inmaculadas cuya simetría confluye en cruces de plata o se rompe por alguna leyenda de índole religiosa; los vendedores de curiosidades y suovenir completan el cuadro de aquella romería en torno a la iglesia de Santa Prisca.

La naturaleza antisocial y la roña que les produce el exceso de gente los obligó a refugiarse en un par de museos, donde pudieron apenas enterarse de lo que les esperaba ese día.

México es un país único. Sus tradiciones su pasado y su idiosincracia hace que todo acontecimiento esté lleno de misticismo, sabor y colorido. La celebración de Semana Santa no se queda atrás. Las representaciones del Via crucis en Iztapalapa es referencia mundial, así como la marcha de silencio en San Luís Potosí y las flagelaciones en Taxco.

Sin embargo, las imágenes que pudieran parecer actos de barbarie o castigos propios de la inquisición son en realidad, para todo aquél que lo vea, ofrendas conmovedoras, le calan hondo como los filos de la cruz, como las púas de los flagelos y las espinas de las zarzas.

El espíritu religioso sigue vigente a pesar de su explotación turística. Los pobladores están dispuestos a dejar el discurso repetido cientos de veces para el turista, con todo aquél que demuestre un interés genuino y empatía con sus tradiciones.

Si de verdad quiere saborear a Taxco lo mejor es dejar el recorrido preestablecido, caminar las calles secundarias, preguntar por las fondas de comida casera como "Sol y Luna" que se encuentra casi frente a la Casa-Museo Humbolt. Ahí puede almorzar unas deliciosas enchiladas de pollo, bañadas en salsa verde con queso Oaxaca gratinado.

La ubicación de "Sol y Luna" es de suma importancia el jueves santo, pues si se gana la confianza de sus dueños quizás le inviten a la terraza, desde donde puede ver la procesión de los Cristos y del Señor de Xochula, cuando cada barrio lleva a la iglesia de Veracruz al Cristo de su parroquia, cada uno tiene lo suyo, pero el Señor de Xochula es de los más esperados. Desde hace más de 50 años los camioneros y sus familias lo llevan, siempre al ritmo de las chirimías.

Para Das Kompater y Sagia Jarquim lo más llamativo fue el cariño, respeto y fe con la que cada barrio trata a su Cristo.

Por la tarde, mientras se realizaba el lavatorio de pies en las iglesias y parroquias Sagia y Das Kompater trataron de recuperar el sueño perdido y cargar bien las energías para poder aguantar la procesión de los Cristos que comienza a las 11 de la noche y concluye ya cuando el cielo clarea.

Como desfile de gobernadores, los Cristos van acompañados por un séquito bien organizado. Para abrir paso van los ángeles y querubines en forma de niños. Después los fornidos varones llevan en hombros las imágenes ya adornadas con arreglos florales y otros menesteres que los embellezcan aún más; posteriormente, los encapuchados. Sea uno creyente, o no, como Das Kompater, la vibra se siente al ver estos personajes.

En primer lugar están las ánimas (pueden ser mujeres o varones). Sus cabezas están cubiertas por sofocantes capuchas negras que limitan la vista, el oído y apenas permiten la respiración. Su postura es encorvada durante la marcha y en las pausas de rodillas. Sus ropajes negros van ceñidos con la "disciplina" (cuerda áspera que rodea y aprieta la cintura). Sus brazos cargan imágenes de cristo no mayores a 1 metro de longitud, por si esto fuera poco suplicio, los pies desnudos llevan amarrados pesadas cadenas que arrastran por las empedradas calles de Taxco.

A su paso, los "flagelantes", provocaron en Das Kompater sentimientos encontrados ya que definitivamente no es ningún santo, pero expiar sus pecados flagelándose el torso desnudo sería una exageración. De ahí que se pregunte ¿Qué pudo haber hecho un hombre para merecer eso en el siglo XXI? Más aún ¿qué hizo para merecer el desprecio de los latigazos infligidos por su propia mano? Por otro lado un sentimiento de compasión y dolor también invadieron el pecho de Das Kompater. Además comprendió que no se trata de sufrir los azotes cada que se quiera; sino que implica un sistema, cierto número de azotes según los misterios del Rosario.

Después van los "encruzados" que al igual que sus predecesores, portan la capucha negra, la disciplina y los pies desnudos. Sin embargo, un pesado rollo de zarzas espinosas es amarrado a su espalda y brazos lo que al permanecer de pie forma la figura de una cruz penitente. Para Das Kompater fue una sorpresa descubrir que aquellos que deciden este tormento lo hacen por penitencia, pero también por "manda" ofreciendo su dolor como un suplicante llamado para que Dios interceda por ellos. De tal modo que sea cual sea el motivo para merecer tal martirio debe ser sin duda importante.

Tales imágenes, la larga caminata y la gula convencieron a Das Kompater y Sagia a tomarse en respiro y... ¿por qué no? empujarse unas pechugas empanizadas a la cordon blue, servidas junto a una rica ensalada de guarnición que por sus ingredientes no tiene chiste, pero el sazón es característico de quien le pone amor a la comida.

El cuadro no podía ser mejor, luna llena, Taxco completamente iluminado y la cena en la terraza de "Sol y Luna". Para aguantar la noche un café de olla... preparado especialmente para los remilgos de Das Kompater... que no le gusta la canela.

La noche de ese jueves santo estuvo lleno de contrastes, de sentimientos y sensaciones. Ninguna nota o crónica periodística, sea televisada, narrada o acompañada con fotografías es capaz de captar el sentimiento, la "vibra" y el misticismo que los habitantes de Taxco llevan en sus ojos en los días de semana santa.

Al día siguiente, la panza hizo caso omiso del ayuno y recogimiento. Apenas se enjuagaron las lagañas Das Kompater y Sagia comenzaron el festín que incluyó los famosos huauzontles capeados rellenos de queso de cincho en caldillo de tomate, un par de "gorditas" de chales (el aciento y gordito del chicharrón) no apta para débiles de corazón o con problemas de colesterol, al grado que de aquel platillo lo menos grasoso fue la crema y queso que aderezaron las gorditas que juntas sumaban facilmente más de medio kilo de masa, chales, crema, queso, salsa y un toque de manteca.

Por 20 varitos consiguieron apenas 2 litros de agua fresca, uno de melón dulce y otro de limón con chía.

Con la panza a medio tanque comenzaron la travesía a Oaxaca, con una escala en el DF para empacarse un par de "Pastes" hidalguenses (cada quien) en la terminal de Taxqueña.

Seis horas y media después, la ciudad de Oaxaca les recibió con sus fonditas abiertas.

La primera escala la realizaron en la esquina de Libres e Independencia, ahí, como si no hubieran comido nada se echaron sendas "empanadas de amarillo". El delicioso platillo es preparado con una "blandita" (para los no iniciados como Das Kompater, la blandita es como una "tlayuda" o tortilla de maíz con diámetro de al menos 20 centímetros, pero se diferencia de las tlayudas por su suavidad, pues mientras la tlayuda es rígida como una tostada, la blandita es por obvias razones "blandita"). Para darle cuerpo al platillo unos trozos de pollo desmenuzado, una rama de cilantro y una salsa de "amarillo" cuyos ingredientes escaparon de la memoria de Das Kompater pero el sabor y textura algo espesa aún le hacen salivar cada vez que la recuerda.

Pa bajarse el manjar, los brincos son los menos adecuados, en cambio puede uno degustar el famoso chocolate-atole. Exquisita combinación de chocolate en agua y atole endulzado con piloncillo y canela. El toque distintivo de este brebaje es la abundante espuma de chocolate, que por estar hecho a base de agua requiere de un mayor esfuerzo pa que levante.

Por si fuera poco, la bebida lo mismo se lleva con sabores dulces que salados, así que al terminarse la empanada, no se hizo esperar en pan dulce y el tradicional "sopeo".

Para bajar la panza, el recorrido a pie por el centro de la ciudad es indispensable. Aquí y allá, algunas paredes con pintas recientes de la APPO, sin embargo, la ciudad es tranquila aunque sean las 3 de la mañana.

Cuando la compañía, la plática y el lugar valen la pena un sacrificio, Das Kompater se desvive con tal de disfrutarlo al máximo. Con pocas horas de sueño y algunos metros caminados, Sagia y nuestro pelafustán de siempre, se levantaron temprano y cada uno se aseó lo mejor que pudo o el cansancio le dejó.

La frescura de la mañana, el rocío todavía en las hojas, flores y ventanas y la neblina fresca contrastaron con un leve bochorno de las 6 am.

La primera escala del día fue en junto al árbol del Tule, sus años, sus formas, su historia es como si el pueblo oaxaqueño se sintetizara en un solo ser viviente. Das Kompater imaginó Oaxaca así, como ese árbol, mágico, a veces festivo y sin embargo, melancólico, simple, lleno de vida e historias milenarias. Su esencia ha estado ahí por siglos y su legado seguirá por otros tantos.

El siguiente destino no necesitó presentaciones, su paisaje aparece hasta en los billetes de 20 pesos y justo eso les costó el pasaje a Monte Albán, donde los árboles todavía florecen del blanco que le bautizó.

El recorrido de 3 horas ameritaba combustible de alto octanaje. Sólo un platillo matutino es capaz de cumplir tal labor: el tamal oaxaqueño; tan rico que no permite las sobras en el plato y tan abundante que fueron necesarios más de 20 bocados para engullir semejante delicia; de inmediato vino a la mente de Das Kompater el famoso Sacaguil potosino, que según cuentan, puede contener un cerdo entero.

El chocolate tampoco se hizo esperar y aunque se puede disfrutar solo, su sabor ameritó la compañía de un pancito dulce. Por no dejar... y el "sopeo"

Monte Albán, sus ruinas, el sol y sus historias ameritan otro relato. Das Kompater se limitó a pensar, con las limitaciones propias de tan inútil herramienta, que aquella desmañanada valió la pena.

Tanta historia, tanta cultura y pesada caminata revivió la fauna estomacal de Das Kompater, así que se dirigieron al mercado más cercano para saciar a las bestias que llevaban dentro.

Tras comprar las carnes y "blanditas" con los marchantes armaron tacos bien servidos con salsa, aguacate y la sal provino de sus manos. No les importó la higiene porque en cada bocado se dejó sentir el cariño de las manos amasando las tortillas de nixtamal, el sazón de quien aviva el carbón con el sudor de su frente; la cuota para ameritar un lugar sentado es un refresco.

Lo folclórico está en cada sitio donde reposan los ojos, a su paso la mirada encuentra lo mismo la chocolatería de la esquina, que la señora que vende chapulines empleando las latas de atún o sardinas, según la porción que le pidan. Los extranjeros no se dan abasto con sus cámaras digitales y sus memorias se saturan con la cotidianeidad de los lugareños. Sus sonrisas nutridas de maíz y cacao; la vitalidad del agua de chilacayota o el peculiar sabor del tejate con hielos.

Sin haber digerido ni el primer bocado del mercado, la pareja de amigos se dirigió a Mitla. El trayecto de 1 hora en el cálido taxi colectivo fue tiempo suficiente para hacer la tradicional siesta vespertina.

Das Kompater durmió tan a pierna suelta que ni sus ronquidos, ni el sofocante calor le despertaron. La carraspera y el refrescante sudor en el cuello fue el único recuerdo que le dejó tan relajante trayecto.

Al llegar la escala fue técnica esta vez, sin abundar en detalles escatológicos, diremos que Das kompater perdió algunos gramos de lastre.

Ya en la zona arqueológica el espectáculo fue sorprenderte. Sobre la colina se ven las cúpulas distintivas de una iglesia colonial, pero en la base, las grecas y formas de una pirámide prehispánica. Lo pagano en ese caso depende del lado que se mire...

Antes de volver a la ciudad se detuvieron ante las magníficas guayaberas de manta y lino que venden en "Williams" y tras un par de sonrisas coquetas, lograron un significativo descuento con la vendedora.

Con apenas 6 horas disponibles para conocer lo que se dejara de Oaxaca, encaminaron a Santo Domingo, donde las pupilas de Das Kompater quedaron maravilladas con la arqauitectura, la armonía, simplicidad y elegancia de un recinto que lo invitan a imaginar tiempos lejanos. La colección de arte está lo mismo en los muros y sus techos que colgando de ellos.

Quizás existan las palabras exactas para describir el lugar, pero no las hay para describir la sensación de maravillarse con un lugar como este.

Aunque breves, las extremidades de Das Kompater resintieron lo que, cacofónicamente se define como: las inclemencias del clima. Lo asoleado y cansado no se quita con cervezas, pero ayuda y no se hicieron esperar las frías...

Ya más atemperado, se espantó el sueño con un "carajillo" o express con licor de anís, servido junto al postre de la casa, consistente en un flan napolitano con helado de vainilla bañado con licor de café.

El consumo calórico no es apto para quien sigue dietas rigurosas; más bien para quien no tiene llenadera y disfruta cada bocado.

'Ora si, con la panza a medio tanque continuó la caminata, hasta llegar la Escuela de Bellas Artes y a una placita que además de tener la tradicional iglesia en uno de sus costados, es el lugar idóneo para probar la famosas nieves... A pesar de su renombre, Das Kompater se abstuvo, no por estar lleno hacerles el feo, sino que la tripa ya rugía y pa' calmarla se sacrificó con una empanada de pollo con amarillo y...¿por qué no? Una memela de asiento. (Para los extranjeros la explicación es complicada… una memela es una empanada con harina de maíz, rellena de una especie de grasa de piel puerco). Para los nacionales, el asiento es como los chales.

Mientras Das Kompater observaba la elaboración de la dichosa memela, la desilusión le invadió al observar tan paupérrima porción de ingredientes (especialmente de asiento). Sin embargo, la sorpresa fue mayúscula al saborearla con su queso rallado encima. El aciento es aquello que se asienta el el cazo cuando se fríe la piel de cerdo y se vuelve chicharrón; al igual que los chales… pero su sabor es más concentrado… la mente de Das kompater inmediatamente se dirigió al libro de “El Perfume”; porque pareciera como si le hubiera extraído la esencia al chicharrón; hasta se imaginó esas botellitas de esencia que no deben faltar en las alacenas de cualquier repostero.

Ya con el tentempié en la panza se retiraron de la Plaza de la Soledad; no sin antes enterarse de que la hija de quien ahí atiende ya tiene novio. Aquello sería de lo más normal si no fuera porque los enamorados apenas rebasan el metro de estatura y recién ingresaron a la primaria. Aún así le narraron a Das kompater, con el orgullo propio de una madre, que el “pegue” de la niña es sorprendente, pero en la sonrisa dejó escapar lo que pareciera la complicidad del recuerdo de sus años mozos.

El resto del trip se resume así, el camión salió de Oaxaca a media noche, este relato comenzó a las 2am y para las 8 Das Kompater se encontraba en Cuernavaca desayunando… porque después de todo hace hambre en estos días de guardar.